Tema del mes: Las botas de montaña

Hace 65 años, la incorporación de materiales de caucho en las suelas supuso un gran salto en la evolución del material de montaña, ya que por su relación calidad / dureza / adherencia, superó con creces a los materiales existentes. Su aplicación a los calzados de la época permitió afrontar con mayores garantías las ascensiones. Desde entonces hasta el inicio de los 80, las botas de piel fueron las más codiciadas por ser éstas las únicas con las que poder realizar ambiciosas ascensiones, no sólo en los Alpes sino también en los Andes o en el Himalaya.

Fue ya en la década de los 80 cuando aparecieron las primeras botas con carcasa de plástico que, en condiciones de frío extremo, superaban en propiedades térmicas a las de piel. La aparición de las botas "plásticas" no implicó la desaparición de las clásicas botas de piel "duras", que es como se las denominaba, ya que con la piel se obtiene mayor flexibilidad y sensibilidad. Las botas de piel transmiten mejor las sensaciones de agarre y tracción, se obtiene un mayor control de la pisada y permiten una transpiración que nos evitará problemas en la piel.

Recientemente, en un intento por mejorar los materiales, aparecieron los primeros sustitutos de las botas "plásticas" por botas con exteriores de piel (los tratamientos hidrófugos las hacen impermeables y transpirables) y forros interiores de gran retención térmica. Preparadas para bajas temperaturas están empezando a escalar posiciones en frente a las botas con carcasas plásticas.

Así pues, teniendo en cuenta que no todas las botas son indicadas para todas las condiciones y no, la mejor elección es aquella que se adapte a nuestras necesidades y anatomía.

La bota es una de las partes más importantes de nuestro equipo. De ella depende el goce y disfrute de una suave caminata o una dura marcha en alta montaña. Ésta debe proporcionar una comodidad, seguridad y resistencia óptima que nos garantice completar el itinerario sin problemas.

Tipos de pieles - Elección - Consejos

PARTES DE UNA BOTA
Suelas - Plantillas - Interiores - Exteriores/Carcasas



PARTES DE UNA BOTA TÉCNICA DE MONTAÑA
  • 1. Casco rígido para la protección de los dedos.
  • 2. Plantilla extraíble, absorvente y transpirable.
  • 3. Entresuela flexible anatómica con torsión longitudinal para mayor control.
  • 4. Doble y triple cosido.
  • 5. Gancho con sistema autobloqueante.
  • 6. Cordón de alta resistencia.
  • 7. Anillas de lazado rápido, inoxidables.
  • 8. Cuello de caña acolchado.
  • 9. Tirador para calzarse.
  • 10. Membrana impermeable/transpirable.
  • 11. Zona acolchada para incrementar el confort.
  • 12. Soporte rígido para envolver y proteger el talón.
  • 13. Amortiguación.
  • 14. Densidad media para amortiguación.
  • 15. Suelas con grabado antideslizante.
  • 16. Pared lateral. Soporta el pie en el canteo.
  • 17. Exterior en piel hidrofugada.
  • 18. Protección añadida para las costuras de la entresuela.


Entre las partes de una bota técnica de montaña podemos destacar:
  • 1. SUELAS.

    El caucho es el elemento más utilizado. Según el material y el diseño del grabado, tendremos mayor o menor adherencia en terrenos mojados o helados. Los grabados de estas suelas están diseñados para expulsar el barro y elementos que pudieran adherirse (fig.3). El reparto de las distintas densidades de la suela, principalmente del talón, nos ayudará a amortiguar los impactos de choque de nuestro pie contra el terreno (fig.1 y 2). Este efecto también se consigue en algunos modelos a través de cámaras de aire situadas igualmente bajo el talón. Las suelas de escasa absorción de impactos transmiten las ondas perceptibles de la planta del pie hasta la base del cuadríceps (muslo), mientras que en todas las suelas técnicas apenas alcanza la rodilla.

    El grabado de estas suelas está concebido para que en bajadas el talón retenga la bota y no patine (fig.4), mientras que en ascensiones consigue mejor adherencia gracias a la puntera (fig.5) y la forma y resistencia de los laterales (fig.6) proporciona un mejor agarre del pie en los canteos evitando torceduras y lesiones debidas a las irregularidades del terreno.

    Algunas suelas disponen de un reborde en punta y talón adecuado para poder acoplar crampones con fijación automática (fig.1).

    Al igual que ocurre con los neumáticos de los automóviles, la goma de la que están compuestas las suelas del calzado, envejece con el paso del tiempo, la acción del frío, el calor, la oxidación y los rayos UV. El resultado será un endurecimiento del material, que provocará la pérdida de adherencia.

    Por este motivo, a partir de los 4 o 5 años, aunque el calzado no tenga demasiado uso y aún conserve un aspecto flamante, simplemente por cuestiones de seguridad, deberemos plantearnos si ese resbalar continuo puede estar avisándonos de que es necesario plantearse la sustitución de nuestras queridas botas.


  • 2. PLANTILLA

    Fabricadas en distintos materiales y densidades, aportan gran comodidad a nuestro arco plantar.

    Las formas anatómicas permiten un apoyo perfecto del talón al encajarlo en la base de la bota (fig.7), configurando así un sistema anti-torsión y de control de supinación-pronación (caída interior o exterior del talón (fig.8)).

    Algunas están preparadas con orificios de aireación y canales de evacuación para la circulación del aire. Todo ello ayuda a combatir las fatigas musculares.

     

  • 3. INTERIORES.

    Existen botas que disponen de un calcetín de membrana situado entre el forro interno y la carcasa externa, que combinado con el termosellado de las costuras y la protección de la zona de los ganchos metálicos, impermeabilizan totalmente la bota permitiendo a la vez la necesaria transpiración del pie.

    Conviene aclarar que este tipo de membranas, al ser combinadas con los distintos materiales de la bota y el ácido del sudor del pie, irán perdiendo efectividad. El mismo efecto produce la flexión repetida que se produce al caminar, el elevado peso corporal y el deslizamiento del pie, que causarán micro-desgarros interiores del material, razones por las que a los 3 o 4 años y según el trato que se le de, la membrana habrá perdido su total fiabilidad. Son materiales que cumplen exigentes normativas internacionales de calidad, pero a los que no podemos exigir imposibles.

    Materiales térmicos de mínimos espesores, común en las botas de alta montaña, aislan los pies del frío exterior sin dar volumen ni peso adicional y permitiendo mejor tacto sobre el terreno.

    En el caso de las botas de plástico, los botines internos son independientes de las carcasas exteriores y extraíbles. Además, las botas plásticas, son usadas exclusivamente para alta montaña y condiciones extremas debido al poder de retención térmico que poseen.

  • 4. EXTERIORES Y CARCASAS.

    Para la confección de los diferentes tipos de botas se utilizan, desde las carcasas independientes de plástico en las botas de alta montaña y expedición, al nylon cordura, serrajes o pieles para el exterior, con lo que se consigue comodidad, adaptabilidad y resistencia a la abrasión.

    El hidrofugado de las pieles y el impermeabilizado de los nylons y serrajes consiguen repeler el agua protegiendo, a su vez, los materiales contra la humedad exterior. Las costuras son aseguradas con doble y hasta triple cosido para conseguir una extraordinaria solidez y durabilidad del calzado. Las punteras están reforzadas interiormente con una pieza rígida para proteger los dedos de los golpes, así como el refuerzo que envuelve el tobillo y lo mantiene firme. Los cordones super resistentes permiten un fiable lazado y un uso prolongado.

    Algunos modelos disponen, en uno de los corchetes o ganchos, de sistema auto-bloqueante que permite variar la tensión del cordón para así poder lazar independientemente la presión en puntera de la presión de la caña de la bota.

    El refuerzo acolchado adicional en el cuello de la caña, nos dará mayor comodidad sobre todo en las bajadas. Los modelos exclusivos femeninos e infantiles están diseñados de manera que el ancho y el empeine sean un poco más reducidos y la zona del tendón de aquiles ajustado a su morfología para conseguir una mayor adaptación.


TIPOS DE PIELES

Existen varios tipos de pieles con los que puede confeccionarse una bota de montaña.

Para la confección de una bota de montaña de piel deben utilizarse pieles de animales sanos y seleccionarse tan solo de las mejores zonas, como puede ser la espalda, para conseguir cubrir las altas exigencias necesarias para unas prestaciones y duración óptimas de nuestro material.

Una vez curtida la piel del animal ésta es cortada y dividida en tres capas (dibujo A):

  • (B) Flor: Es la parte más exterior de la piel y por tanto la de mayor calidad. La piel Flor a su vez está dividida en dos tipos, según en tratamiento aplicado.
    - Brillo: Es la piel Flor sin ningún tipo de tratamiento. Su aspecto es brillante y suele ser más barata que la Flor Nobuk.
    - Nobuk: Se trata de la piel Flor a la que se ha aplicado un proceso de raspado para conseguir un mayor índice de transpirabilidad y un aspecto y tacto más suave y agradable. Es el tipo más caro y de mayor calidad.

  • (C) Serraje: Se trata de la segunda capa que aparece en el corte de la piel del animal. Es una pieza de menor calidad que el Flor, pero a la vez mucho más económica. Para calzado de media montaña o trekking ligero y hiking puede ser una buena opción.
  • (D) Crupón: Es la última capa que puede conseguirse. Al igual que las panzas y patas del animal, son las pieles más baratas y de peor calidad. No pueden utilizarse para la confección de material tan exigente como pueden ser las botas de montaña. Esta piel suele ser utilizado para la confección de calzado barato e incluso algunos fabricantes han llegado a a utilizarla en imitaciones de botas de montaña que ya a simple vista aportan una muy dudosa calidad.


CÓMO ELEGIR LA MEJOR BOTA

SEGÚN LA UTILIZACIÓN

  • Si realizas pequeñas incursiones en la montaña y sólo deseas aproximarte a la naturaleza, andar por tronchas, veredas y caminos, deberás elegir una bota de senderismo o hiking.
  • Si deseas un calzado para utilizarlo en una suave caminata de fin de semana y a la vez poder llegar a cualquier lugar cómodo y seguro, tus botas serán las de trekking.
  • Si lo que buscas es un calzado para llegar aún más alto, con el que puedas pisar sin problemas nieve o hielo y puedas colocarle unos crampones, obteniendo a la vez una mayor protección contra el frío, tus botas en este caso serán unas de alta montaña.
  • Pero, si tu proyecto es aún más ambicioso y lo que pretendes es conquistar una cima en condiciones extremas de frío deberás elegir unas botas clasificadas como de Alta montaña extrema.
OTRAS CARACTERÍSTICAS A TENER EN CUENTA
  • Para salir de los caminos, la bota deberá protegerte los tobillos (botas de caña alta).
  • Si vas a andar por terrenos húmedos y lluviosos, presta especial atención a la impermeabilidad de tu bota.
  • Para bajas temperaturas con nieve, las botas deben ir preparadas con aislantes térmicos para soportar mejor las temperaturas extremas.
  • En caso de que necesitemos usar crampones, elegiremos una bota con suela rígida.
    Si nuestros crampones son automáticos, la suela requerirá una forma apropiada en punta y talón (las de trekking preparadas para los crampones automáticos no son adecuadas para travesías invernales ya que pueden causar problemas de congelación).
  • El talón del pie se ajustará a la base del calzado, ofreciendo una fijación total contra el canteo del tobillo.
  • La punta debe permitir que el movimiento producido al andar no dificulte el riego sanguíneo y confort de los dedos.
  • Es recomendable probar la bota subiendo y bajando por una rampa, ya que el comportamiento del calzado en terreno llano es muy distinto del que vamos a encontrar en nuestras salidas, donde los desniveles serán habituales. De esta forma, el pie se desplazará de forma natural y podremos detectar la holgura y las posibles futuras molestias.
  • Es necesario probarse las dos botas, ya que es habitual que se tenga un pie más largo que el otro y aunque la diferencia suele ser poca (medio número, en talla inglesa, supone una diferencia de 4 mm. de longitud), a veces de ello depende la elección de la talla. Elegir la talla que se necesite y no una talla superior como se hacía antíguamente.
  • Utilizar, al probar las botas, el mismo calcetín que usaremos en nuestras salidas, teniendo en cuenta que un buen calcetín es primordial para conseguir el máximo rendimiento del calzado.


CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Las botas confeccionadas con tejidos y pieles finas (trekking y hiking), pueden tratarse con productos que impermeabilizan la parte externa.
    Esto es importante, ya que, aunque algunas tengan membranas interiores impermeables y transpirables, si el exterior se moja perderemos calor en el pie.
  • En caso de frío intenso o calambres, pueden usarse cremas y lociones especiales que después de su aplicación activan la circulación de la sangre, proporcionando calor en la zona aplicada y una sensación de descanso.
    En caso de emergencia también pueden usarse unas bolsitas que al ser desprecintadas producen una reacción química, desprendiendo un intenso calor.
  • Una bota de una talla inadecuada puede llegar a producir ampollas, el mayor enemigo del montañero.
  • En caso de sufrir problemas de ampollas por rozamiento podemos usar unos adhesivos muy delgados, que emulando una segunda piel evitan y previenen su aparición.
  • Unos buenos calcetines son primordiales para un resultado óptimo de las botas.
  • Los cambios bruscos de temperatura pueden deteriorar y envejecer prematuramente las botas. Así pues, evitar acercar y/o secar cerca del fuego, radiadores, junto a ventanillas de vehículos cerrados expuestos al sol o en exteriores.
  • Si las botas se mojan debemos dejarlas secar a temperatura ambiente. Extraeremos las plantillas y podremos ayudarnos con papeles de periódico que introduciremos en su interior para que absorban la humedad.
  • Si las botas estuvieran sucias, éstas deberán limpiarse con un trapo humedecido con agua clara (si hay barro, ayudarse con un cepillo semi-duro). La plantilla se extraerá y se limpiará con agua y jabón, dejando secar bota y plantilla lentamente en lugar abierto y aireado, rellenando con papel de periódico el interior de la bota para prevenir deformaciones.
  • Si guardamos las botas de piel durante largos periodos o se aprecian signos de resecamiento (grietas), aplicar un tratamiento hidrofugante. Sólo podremos aplicar grasas sintéticas, ya que la clásica grasa animal puede llegar a pudrir la piel o a reblandecerla demasiado. Una grasa inadecuada podria destruir la hidrofugación original de la piel.
  • Evitar que en las botas se introduzcan elementos, especialmente punzantes, que puedan deteriorar el interior, sobretodo en las botas que dispongan de membrana impermeable transpirable, la cual puede rasgarse y perder toda su efectividad.
  • Si no dispones de un buen calzado, no te detengas en la nieve; hazlo sobre una piedra o matojo para evitar la pérdida de calor por el contacto.